Lo que la evidencia respalda, lo que no, y por qué ningún colchón resuelve esto por su cuenta.
Los ácaros en el colchón son el motivo por el que medio sector te vende fundas, sprays y colchones que prometen acabar con ellos. También son uno de los temas donde más se exagera, porque casi nadie se molesta en mirar qué dicen los estudios antes de escribir la ficha de producto.
Aquí los hemos mirado. Vas a encontrar cuántos ácaros hay realmente en una cama, qué es exactamente lo que te provoca la reacción, qué medidas reducen la carga y cuáles no hacen nada. Y una parte que no te va a gustar si esperabas que un colchón lo arreglara todo. La nuestra incluida.
No te da alergia el ácaro. Te la dan sus restos. La proteína que dispara la reacción se llama Der p 1 y viaja en sus excrementos. El animal mide un cuarto de milímetro, no pica, no muerde y solo come piel muerta. Según el Libro de las enfermedades alérgicas de la Fundación BBVA y la SEAIC, la sensibilización a los ácaros afecta a más del 30% de la población y al 90% de los pacientes asmáticos.
La distinción parece un detalle y lo cambia todo. Si el problema fuera el bicho, bastaría con matarlo. Como el problema es lo que deja, matar ácaros no vacía el colchón de alérgeno: la proteína sigue ahí, acumulada en el polvo, hasta que alguien la retira físicamente. Un tratamiento puede acabar con toda la población de ácaros de tu cama y tú seguir estornudando exactamente igual.
Esto explica por qué tanta gente prueba un producto antiácaros, no nota nada y concluye que su alergia no tiene remedio. El producto quizá hizo lo que prometía. Es que lo que prometía no era lo que había que hacer.
La mayoría de hogares supera los 500 ácaros por gramo de polvo, según el parámetro de práctica clínica sobre control de ácaros de las academias americanas de alergia. Ese mismo documento sitúa el Der p 1 medio de un colchón en 2,0 microgramos por gramo, y en uno de cada cuatro colchones por encima de 10. La SEAIC considera crítico el rango de 100 a 500 ácaros por gramo.
Viven ahí porque tu cama les da las tres cosas que necesitan a la vez, y no hay otro sitio de la casa que se las dé tan bien. Temperatura entre 25 y 30 grados. Humedad alta. Y comida: la piel que sueltas cada noche.
La humedad la pones tú. Un cuerpo dormido pierde agua por la piel durante ocho horas seguidas sobre el mismo metro cuadrado. Cuánta exactamente es más discutible de lo que el sector admite: la cifra de medio litro por noche que se repite en todas las fichas de producto no aparece en ninguna fuente médica. Lo que sí tiene base fisiológica es un rango, entre 0,2 y 0,8 litros, y varía tanto porque depende del método de medición. Sea la que sea, esa humedad va a algún sitio. Si el colchón no la evacúa, se queda dentro.
Un colchón nuevo alcanza niveles significativos de Der p 1 en menos de cuatro meses, y a partir de ahí la cosa apenas cambia entre los 4, los 8, los 12 y los 24 meses. Lo midió un estudio publicado en Clinical & Experimental Allergy, que concluyó que hay poca justificación para recomendarle a un paciente alérgico que cambie de colchón. Lo decimos nosotros, que vivimos de vender colchones: comprar uno nuevo no es un tratamiento para la alergia a los ácaros. Es una pieza de un conjunto que funciona entero o no funciona.
No como se vende. Ningún estudio revisado por pares ha medido carga de ácaros ni de Der p 1 en un colchón de látex frente a otros materiales. El único trabajo que compara materiales siguió 60 colchones nuevos durante doce meses y midió kapok, fibra sintética, fibra de coco y poliuretano. El látex no estaba. Ni el natural ni el sintético.
Lo que ese estudio sí encontró es incómodo para todo el sector, nosotros incluidos. A los seis meses, la fibra de coco marcaba 13,1 microgramos por gramo, la fibra sintética 17,3 y el kapok 21,7. Los tres por encima del umbral de 10 que se asocia a síntomas. Y a los doce meses, los cuatro materiales estaban entre 20,2 y 32,2. No se salvó ninguno.
Así que cuando leas colchón antiácaros, traduce: es una promesa comercial, no un resultado medido. Puede que el material ayude. Nadie lo ha comprobado.
Hay un matiz que sí está medido y que casi nadie cuenta: importa más la tela de arriba que el núcleo de abajo. Un estudio con 168 participantes encontró 2,6 microgramos por gramo de Der p 1 en colchones con cara superior sintética, frente a 0,8 en los de cara de algodón. Tres veces más alérgeno cambiando solo el tejido que te toca la piel.
Lo que toca tu piel pesa más que lo que hay diez centímetros más abajo.
Depende de si van solas o acompañadas, y aquí está la contradicción más interesante del tema. La revisión Cochrane sobre medidas de evitación de ácaros en rinitis perenne concluye que usar de forma aislada ropa de cama impermeable a los ácaros difícilmente resulta eficaz. El sistema público de salud británico, en cambio, las llama la medida más eficaz que existe. Los dos citan evidencia real.
La reconciliación llegó con un metaanálisis de 2024 en el World Allergy Organization Journal que revisó 35 ensayos con 2.419 pacientes: cuando se aplican tres o más medidas a la vez, el riesgo relativo de mejorar es de 3,39. Con dos o menos, el efecto no es significativo ni clínicamente relevante. El problema de los ensayos antiguos era el diseño: probaban una sola cosa aislada, y una sola cosa aislada no hace nada.
El parámetro de práctica clínica lo dice con datos y sin rodeos: las fundas por sí solas difícilmente logran un beneficio clínico salvo que formen parte de un plan más completo. Lo que sí está medido es el mecanismo. Un tejido con poro medio por debajo de 10 micras bloquea el paso del Der p 1. La funda funciona. Sola, no.
Traducido a tu dormitorio: comprar la funda y no cambiar nada más es tirar el dinero. Comprar la funda, lavar caliente y bajar la humedad es otra conversación.
Ninguna medida aislada vacía un colchón. Lo que funciona es un conjunto corto y sostenido, y el orden importa menos que la constancia. El parámetro de práctica clínica es claro con el factor decisivo: por debajo del 50% de humedad relativa la supervivencia y la reproducción caen, y por debajo del 45% apenas crece ninguno.
Y una que no sirve para esto: el purificador de aire con filtro HEPA. El alérgeno de ácaro viaja en partículas de varias micras que sedimentan rápido; no se queda flotando como el polen. Purificar el aire está bien para otras cosas. Para los ácaros, no es donde está el problema.
| Medida | Qué se promete | Qué dice la evidencia | Veredicto |
|---|---|---|---|
| Colchón «antiácaros» de látex | Elimina o repele los ácaros | Ningún estudio ha medido látex frente a otros materiales | Sin datos |
| Funda de barrera, sola | Reduce los síntomas | Bloquea el Der p 1, pero no basta por sí sola | Insuficiente sola |
| Funda + lavado + humedad | Reduce los síntomas | RR 3,39 con tres o más medidas combinadas | Funciona |
| Lavar a 55-60 °C | Mata los ácaros | Confirmado: a 55 °C mueren todos | Funciona |
| Aspirar el colchón | Elimina los ácaros | Retira ~78% del alérgeno; los ácaros vivos siguen | A medias |
| Purificador de aire HEPA | Limpia el aire de ácaros | Sin evidencia en alergia a ácaros | No sirve para esto |
| Humedad por debajo del 50% | Frena la proliferación | Confirmado | Funciona |
Con todo lo anterior sobre la mesa, los criterios cambian. Deja de buscar un colchón que prometa matar ácaros, porque eso no está medido en ningún material. Busca uno que no se lo ponga fácil y que te deje ejecutar el protocolo.
Natural no significa mejor por defecto. En el estudio de materiales, la fibra de coco marcaba 13,1 microgramos por gramo de Der p 1 a los seis meses, ya por encima del umbral asociado a síntomas, y a los doce meses estaba al nivel del resto. El algodón y la lana en acolchados gruesos que no se pueden desenfundar acumulan polvo como cualquier otra cosa. La diferencia no la marca el origen del material: la marca si puedes lavarlo.
Ahí es donde encaja lo que hacemos. El núcleo de látex 100% natural de los colchones Qenkō es un bloque macizo con canales de ventilación: no tiene cámaras donde se deposite el polvo y mueve la humedad hacia fuera. La capa de visco de soja trabaja la adaptación por zonas, no la higiene. Y la funda se desenfunda y se lava. No te vamos a decir que mata ácaros, porque nadie lo ha medido. Te decimos qué hace y qué no, y puedes leer con más detalle cómo se comporta el látex natural frente a los alérgenos del dormitorio.
Sobre certificaciones, un aviso que te ahorra dinero. Nuestros materiales llevan OEKO-TEX Standard 100, que acredita ausencia de sustancias nocivas. Eso es exactamente lo que acredita: seguridad química. No certifica resistencia a ácaros ni propiedades hipoalergénicas. Si ves ese sello colocado junto a la palabra antiácaros, te están mezclando dos cosas que no tienen nada que ver. Puedes revisar nuestras certificaciones y comprobar qué dice cada una.
Si tienes que quedarte con tres ideas: el problema no es el ácaro sino el Der p 1 que deja, ninguna medida aislada sirve, y el colchón es una pieza dentro de un conjunto que funciona entero o no funciona. Y la que menos esperas de una marca de colchones: si la alergia a los ácaros te está quitando el sueño, lo primero no es comprar. Es un alergólogo, un plan de dormitorio con tres o más medidas y constancia durante meses. El colchón viene después, y su trabajo es no estorbar. Eso sí sabemos hacerlo.

Una sola materia prima: la naturaleza. Látex 100% natural puro, firmeza adaptable y máxima transpirabilidad.
Ver el colchón
Látex 100% natural más visco de soja. Adapta la presión por zonas. Pensado para parejas con pesos distintos.
Ver el colchónNo, y desconfía de quien lo prometa. Ningún estudio revisado por pares ha medido la carga de ácaros en colchones de látex frente a otros materiales. Lo que sí aporta un núcleo de látex 100% natural es transpirabilidad y ausencia de cámaras donde se deposite el polvo. Es una ayuda dentro de un plan, no una solución por sí sola.
Solo si tu colchón ya tocaba cambio por otros motivos. Un colchón nuevo alcanza niveles significativos de alérgeno en menos de cuatro meses, así que cambiarlo no funciona como tratamiento. Antes de comprar, prueba el conjunto completo: funda de barrera, lavado semanal a 60 grados y humedad del dormitorio por debajo del 50%.
La alergia al látex afecta al 1-2% de la población y se concentra en productos fabricados por inmersión, como guantes o globos, no en el caucho vulcanizado y lavado de un núcleo de colchón. Aun así, si tienes alergia diagnosticada al látex, consúltalo con tu alergólogo antes de comprar nada.
Una vez por semana a 55-60 grados. Por debajo de 55 los ácaros sobreviven al lavado. Hay un matiz útil: el agua fría no los mata, pero arrastra más del 90% del alérgeno. Si tu ropa de cama no aguanta el agua caliente, lavar en frío y a menudo sigue siendo mejor que no lavar.